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 Mariana RovetaLas imágenes imposibles de Andy Goldstein. Revista La Maga, Buenos Aires, Argentina. 1996
 

Revista La Maga, Buenos Aires, Argentina. 25 de septiembre de 1996

Las imágenes imposibles de Andy Goldstein

 

 

“Lo primero de lo que me di cuenta cuando empecé a trabajar con la imagen digital fue que había ciertos recursos pre-programados en el Photoshop que estaban prohibidos para mí, como las distorsiones y los efectos especiales que dan texturas a la imagen. Esos recursos me remitían siempre a algo previsible, entonces los dejé de lado y usé la computadora con la idea del collage y de la multiplicación, como únicas herramientas de trabajo”, explica Andy Goldstein, uno de los pocos fotógrafos argentinos que crea fotografía digital.

A pesar de que ya muchos fotógrafos del mundo incursionan desde hace tiempo en esta forma expresiva, en la Argentina son pocos los que se dedican a crear con la computadora como herramienta. Goldstein no sólo lo hace sino que además ya mostró su trabajo en la Fundación Banco Patricios como parte de la muestra Miradas de autores III que se realizó en agosto.

“Recién en el 95 me animé con las imágenes digitales. Sabía que me iba a meter con eso en algún momento pero no tenía un imaginario que necesitara de esa herramienta. No tenía la necesidad de expresar algo que se ligara con lo que podía hacer con la computadora”, explica. Goldstein no es un fotógrafo novel: a lo largo de su carrera se dedicó primero a la fotografía documental y luego a la fotografía de autor, “una fotografía cada vez más preparada, más armada”, explica. Hasta que su carrera entró en un vacío, donde ya no le resultaba atractivo desarrollar ninguna temática. Fue en ese momento cuando dos instancias aparentemente distantes entre sí confluyeron: “Empecé a meterme con la computadora y empecé a pintar. Apareció un imaginario que trataba de sacar por medio de la pintura pero obviamente no salía porque no tenía los recursos ni la técnica. La solución apareció por casualidad un día que estaba caminando por una plaza y vi en los nudos de un árbol un montón de caras. Entonces me di cuenta de que yo podía juntar árboles y personas en fotografía, que era lo mismo que estaba tratando de pintar”.

El trabajo concreto se articuló con tomas de desnudos en estudio y tomas de árboles realizadas en plazas. Una vez escaneadas, las imágenes de Goldstein tomaron forma en la pantalla. Con el límite interno de eludir aquello que la máquina podía hacer por sí sola, Goldstein fue armando sus collages digitales: “Me resultó una experiencia muy divertida que consistió en armar con fotografías algo que estaba más cerca de lo pictórico porque el efecto visual resultó ser el de imágenes imposibles”.

Lejos de los prejuicios y de las criticas, Goldstein concibe la computadora como una herramienta más de trabajo. “Hasta ahora era muy difícil lograr determinadas imágenes en el laboratorio, al menos para mí que nunca llegué a ser un buen laboratorista. La computadora es una herramienta sofisticada que te permite generar cierto tipo de imágenes. ¿Si son fotos o no son fotos? No lo sé.”

Mariana Roveta

   
 
   
   
   

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