TEXTOS
 
 Caminos y metáforasClarín, Buenos Aires, sábado 25 de enero de1992
 

SOBRE LA FOTOGRAFÍA

Caminos y metáforas

Andy Golstein (n. 1943) ha combinado su condición de fotógrafo con una intensa labor de docencia. Desde 1984 dirige la Escuela de Fotografía Creativa en la cual dicta una carrera de nivel terciario. Ha realizado distintas investigaciones fotográficas, entre ellas “La fotonovela como medio de expresión”y “La cultura de la pose”.

Entrevista de Patricio Lóizaga

 

—¿Qué dirías que prevalece en la fotografía, el hecho estético o el documento social?

—Yo creo que a lo largo de toda la historia de la fotografía hubo dos caminos, dos corrientes, que por momentos fueron tan divergentes que entraron en una polémica, en un enfrentamiento, que llegó a dar como resultado ese famosísimo cuestionamiento sobre si la fotografía es arte o no. Uno de los caminos que tomaron los primeros fotógrafos fue tratar de pensar a la fotografía como un hecho estético abstracto, imbricado con lo que fue la historia del arte alrededor de 1850, montado sobre la alegoría. Hubo toda una corriente que se llamó pictorialismo y que tenía que ver con una especie de remedo de la pintura, más precisamente con ciertas corrientes de la pintura que en ese momento estaban en boga y que algunos primeros fotógrafos vieron como el camino que iba a prestigiar a la fotografía. Si bien esto sucedió en 1850, de alguna manera se sigue arrastrando. Lo que estaba en juego era una "visión interior”, al igual que en otras esferas del arte, pero en una puesta en imágenes a partir de elementos reales. El otro gran camino que tiene que ver con el testimonio también estuvo desde el comienzo, absolutamente desde el comienzo, y fue ese otro camino el que entró en pugna, y este conflicto se mantuvo hasta nuestros días en que todas las revueltas del arte dieron por resultado una aceptación mayor de líneas divergentes. De manera que en la historia de la fotografía, historia no muy frecuentada por el resto de los estudiosos del arte, estos dos caminos siempre estuvieron en pugna.

—Y parecería que todavía no está del todo legitimada la idea de que la fotografía es un discurso estético autónomo.

—Bueno, depende dónde; quizás en lugares como la Argentina está mucho menos legitimada que en otras partes. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York hay un departamento de fotografía que es autónomo. De manera que en los Estados Unidos o en Francia, que es la cuna de la fotografía, esta totalmente legitimada.

—¿Cómo interactúa tu labor docente con tu condición de autor? ¿Cómo influye?

—Yo creo que se realimentan. Una maestra que yo he tenido, Hilda Cañe-que, dice que para poder "dar” hay que "comer”. En este caso diría que si yo quiero formar fotógrafos, yo también tengo que ser fotógrafo. De manera que la riqueza de imágenes que yo genero con mi papel de fotógrafo, de alguna manera se vuelca en la transmisión de conocimientos en mi escuela y a su vez la riqueza de imágenes que aportan mis alumnos y toda su fantasía y su imaginario me realimentan a mí también.

—Vos trabajas en blanco y negro. Siempre me ha despertado una gran curiosidad el origen de la adhesión casi fervorosa que despierta el blanco y negro.

—Yo creo que esa pregunta nos la hacemos unos cuantos. Muchas veces hemos intentado reflexionar sobre esto con Oscar Pintor y con Juan Travnik. Probablemente nadie tiene una respuesta exacta, pero hay un fenómeno indiscutible: el blanco y negro ejerce una enorme atracción, tanto en fotógrafos como en mucho público, que va más allá de la lógica. Yo te puedo dar mi reflexión, que no exluye dudas y grandes signos de interrogación. En esto tomo en cuenta algunas de las reflexiones de Susan Sontag en su libro "Sobre la fotografía”, un texto sin duda muy polémico, pero que a partir de esa polémica dispara mecanismos de indagación interesantes. La fotografía contiene un margen de metáfora casi tan alto como la poesía. Y el color hasta ahora es tan primitivo, su manipulación es tan limitada, que me parece que toca demasiado con lo real, y la fotografía en blanco y negro toma esa pizca de distancia que permite la metáfora mucho mejor.

Patricio Lóizaga

 
Andy Goldstein
 
   
   
   

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